Manual para ser el Buena Onda

de la Cena Edición Navidad 2025

En cada posada, cena, hay un personaje entrañable que abre la noche con el clásico: “No, si este país ya no tiene remedio…”

Y ahí se te van 40 minutos entre quejas, malas noticias, profecías de corrupción, teorías del fin del mundo y la inevitable comparación con “otros países donde sí funcionan las cosas”.

Pero tú no naciste para sobrevivir la cena. Tú naciste para salvarla.

Este es tu manual oficial para cambiar la conversación sin confrontar, para encender el ánimo sin sonar ingenuo y para recordar que México también se narra desde lo que sí funciona. Porque ser Buena Onda no es ser optimista ciego:

es rescatar las historias que cuentan quiénes somos de verdad.

{{brizy_dc_image_alt imageSrc=

1. Si te dicen “los jóvenes ya no quieren estudiar”.

Respóndele con la historia de Ángela Elena Olazarán Laureano, la joven totonaca de Papantla que a los 18 años ganó el Global Student Prize 2024, compitiendo contra 11,000 estudiantes de 176 países.

La primera mexicana, la primera mujer y la primera latinoamericana en recibir

este reconocimiento mundial.

{{brizy_dc_image_alt imageSrc=

2. “Ya nadie quiere ser maestro”. 

Habla del maestro Sergio Juárez Correa, que en una escuela pública de Matamoros desafió todos los modelos memorísticos.

Se puso del lado de la curiosidad de sus estudiantes, y el resultado fue histórico: de un 45% de aprobados en matemáticas… a un 93%.

Su alumna Paloma Noyola obtuvo el puntaje más alto del país. No por magia: por un maestro que decidió creer primero.

{{brizy_dc_image_alt imageSrc=

3. “En México la ciencia no avanza”.

Cuéntales que científicos mexicanos ganaron en Australia un premio conocido como el “Óscar de la ciencia” por un software que hoy utilizan investigadores de todo el mundo.

No es un caso aislado: es evidencia de algo que no siempre aparece en las noticias.

La ciencia mexicana sí avanza, incluso cuando nadie la mira.

El talento está aquí.

{{brizy_dc_image_alt imageSrc=

4. “El sistema escolar no aporta nada”.

Menciona a Yolchikawak, un proyecto creado por estudiantes de la UPAEP que entendieron una necesidad urgente: enseñar salud física

y mental a niños de comunidades rurales.

Diseñaron la Yolchicarpeta,

con 15 juegos interactivos

que ya han capacitado a 800 educadores y beneficiado a más de 5,400 niños.

{{brizy_dc_image_alt imageSrc=

5. “Ya nadie representa bien a México”. 

Deja que hable Katya Echazarreta.

Ingeniera mexicana, trabajó en misiones de la NASA y en 2022 se convirtió en la primera mujer nacida en México en viajar al espacio.

Hoy prepara la primera misión espacial completamente latina para 2027.

{{brizy_dc_image_alt imageSrc=

6. “Los jóvenes están perdidos”

No generalicen. Diles que el Foro Económico Mundial

eligió a jóvenes mexicanos entre sus Jóvenes Líderes Globales: emprendedores sociales, creadores de soluciones climáticas, expertos en energía y líderes que están construyendo un país más

competitivo. Esto no son excepciones: son señales.

La juventud mexicana está más comprometida de lo

que muchos imaginan.

{{brizy_dc_image_alt imageSrc=

7. “Aquí no se innova”.

Presume el caso de Crea, un proyecto donde maestros de una escuela primaria se dieron cuenta que tenían alumnos con problemas visuales, por lo que decidieron hacer campañas de recolección y transforman botellas PET en lentes para estudiantes.

Con ingenio y cero excusas, convirtieron una necesidad de

sus alumnos en una solución educativa que enseña ciencia, economía circular y creatividad aplicada. La innovación mexicana siempre ha sabido resolver con lo que tiene a la mano.

{{brizy_dc_image_alt imageSrc=

8. “En México ya no se produce arte”.

Diles que cuatro murales urbanos mexicanos fueron nominados entre los mejores del mundo.

No en museos privados, sino en paredes donde pasan los niños, donde conversan los vecinos, donde late la vida cotidiana.

En México, el arte no se exhibe: se respira.

México no es un país roto: es un país en construcción. Un país que, aun con desafíos, sigue produciendo talento, ideas, ciencia,

belleza, solidaridad y futuro.

La gran historia de México no la cuentan las malas noticias: la estamos escribiendo nosotros, todos los días, en millones de actos que no salen

en la tele pero que sí cambian la vida.

Ser el Buena Onda de la Cena no es “ser positivo”: es elegir narrar lo que también es verdad.

Es abrir una puerta a la posibilidad. Es recordar que siempre hay un “nosotros” más grande que cualquier problema.

Porque la esperanza no es ingenuidad: es estrategia.

Es ciudadanía. Es liderazgo. Y es, sobre todo, una elección.

Así que esta Navidad, cuando alguien diga “este país ya no tiene remedio”, sonríe y contesta:

“México siempre tiene remedio… porque México tiene gente como nosotros.”